A los 25 se alcanza el mayor número de conexiones sociales, según un estudio.

Por qué después de los 30 años cuesta más hacer nuevos amigos
Hacer menos amigos a medida que pasa el tiempo es algo que va en sintonía con el ciclo vital.

A medida que uno se hace más mayor crece la dificultad para hacer nuevas amistades. Quizás a alguien no le suceda, pero a muchas otras persona sí. La pregunta es, ¿por qué? ¿Hay alguna razón que lo explique? Eso es lo que han intentado descubrir investigadores de la Universidad de Oxford y de Aalto, en Finlandia. Y han llegado a ciertas conclusiones.

Para llevar a cabo su estudio, estos expertos analizaron los datos de tres millones de usuarios de teléfono móvil de países europeos. El objetivo era identificar patrones de comportamiento tanto en llamadas como en las interacciones en las redes sociales. Gracias a esta estrategia descubrieron que los jóvenes no dejan de hacer amistades hasta los 30, pero más tarde empiezan a perderlas. Incluso llegaron a la conclusión de que los 25 años es la edad en la que se alcanza el número máximo de conexiones sociales.

Pero, ¿qué razones explican esta realidad? ¿Puede ser que nos volvamos más exigentes con el paso del tiempo? Al parecer, la explicación radicaría más en la mayor capacidad de selección que uno adquiere de adulto, más que en cuestiones de exigencia. “Hacerse mayor quiere decir ir especializándose”, explica Francesc Núñez, sociólogo e investigador en emociones de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). “Te vas haciendo más singular, hay menos gente que te guste, que te encaje. Sos una persona más definida y por eso tus criterios de selección están más determinados. Se estrecha tu posibilidad de elección, eso es hacerse mayor”, agrega.

“Cuando sos joven hay muchas vidas posibles. El tipo de personas que te pueden gustar es enormemente grande. De adulto, sin embargo, la amistad debe ser entre iguales, debés compartir valores, perspectivas del mundo”, reflexiona el sociólogo.

También hay que tener en cuenta que no se da la misma importancia “a los amigos en la adolescencia o la primera juventud, que son referencias fundamentales para la construcción de tu identidad, que cuando uno tiene 30 o 40 años”, explica Adrián Montesano, profesor de psicología de la UOC. “No quiere decir que en esas edades más avanzadas las amistades no sean importantes, pero ya no son tan nucleares para la definición de tu identidad personal”, añade.

Alguno de los datos curiosos que arroja este estudio es que las mujeres acostumbran a perder más rápidamente sus amistades que los hombres. Pero, si se hace un cómputo global años más tarde (cuando la persona alcanza los 40), se puede observar la circunstancia de que ellos acaban con un total de amigos inferior al de ellas.

Los responsables de la investigación creen que esto sucede porque las mujeres invierten más esfuerzos en buscar y mantener las amistades que responden más al ideal de mejor amiga o amigo, y tras haberlas encontrado, dedican más tiempo en alimentar estas relaciones al mismo tiempo que descuidan las que consideran menos valiosas para ellas.

Algunas de las razones que explicarían la dificultad de hacer nuevos amigos a los 30 o los 40 tienen que ver con las responsabilidades que se asumen en ese momento del ciclo vital. Y es que a esas edades, por normal general, uno tiene obligaciones que ya copan su día a día (llámense pareja o hijos). “No quiere decir que el área de los amigos no exista, pero no es prioritaria”, esgrime Montesano.

Un posible contratiempo que puede derivarse de esta dificultad de crear nuevas amistades a partir de ciertas edades es cuando acontece, por ejemplo, una ruptura sentimental o una mudanza. “Cuando rompés con alguien te encontrás sumergido en un ecosistema distinto”, recuerda el sociólogo Francesc Núñez. “De repente, las cosas ya no tienen el significado que tenían, los amigos no son los que eran, las amistades que venían por parte de tu pareja quedan en ese lado, y las que tenías vos antes de iniciar la relación ya no son las mismas, la relación ha cambiado”.

Ante esta perspectiva, se hace precisa una reestructuración para seguir adelante. “Dependes de los vínculos que hayas sido capaz de mantener y de tu capacidad de rehacer las relaciones que tenías”, agrega Núñez.

Pero el mundo no se acaba ahí. “Si lo necesitan, las personas hoy en día tienen recursos para poder hacer nuevas amistades”, subraya Montesano. Para este psicólogo, lo importante es “levantarse del sofá”: “Hay que buscar grupos, comunidades con las que se compartan aficiones, utilizar las aplicaciones que existen actualmente… Ahora con Internet todo es más fácil”.

Montesano recuerda sin embargo que, a pesar de ser verdad que gracias a esas interacciones será posible “hacer conocidos”, lo de hacer amigos es algo más complejo: “De 30 o 40 personas que conozcas, si tenés suerte saldrá un amigo con el que puedas contar”, señala.

Y es que “los amigos no se encuentran, se construyen”, defiende Núñez. Según este sociólogo, “la amistad es un acuerdo entre iguales, un esfuerzo, hay una voluntad detrás”. Y todavía va más allá: “La amistad no es una emoción, no es algo que sentís por alguien, eso sería el enamoramiento. Podés estar enamorado de una persona, pero ella de vos no. Pero no podés ser amigo de alguien y él de vos no, eso no es posible”.

Núñez entiende que “cuando tenés una amistad, el tiempo no hace más que mejorarla, como los vinos”. “Las viejas amistades son muchos mejores que las nuevas, porque están más trabadas, los vínculos son mayores”, sostiene.

Para los expertos consultados, el hecho de que sea más difícil conocer personas nuevas a medida que se van cumpliendo años no tiene por qué ser un problema, sino que todo queda circunscrito dentro de un “fenómeno natural”. Eso sí, puede ser más peliagudo “cuando hay una disrupción” en tu vida y “necesitás de apoyos”. “Si los descuidaste, si no atendiste a los amigos de tu red, puede surgir un problema, como que te sientas solo”, arguye Montesano. Pero el mero hecho de hacer menos amigos a medida que uno se hace mayor es “algo que va en sintonía con el momento vital”.

Eso sí, se tengan más o menos, a los amigos hay que escogerlos bien. “Lo que determina la vida de las personas, que sea más o menos valiosa, son los encuentros que va teniendo a lo largo del camino. Hace que la vida la perciba de una manera u otra, que viva de una forma u otra”, concluye Núñez.

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