ArtritissProducto de la edad, de la actividad que uno realiza o de viejas lesiones, se pueden producir alteraciones en las articulaciones potencialmente incapacitantes. En diálogo con Infobae, un experto indagó en aquellas coyunturas que se dañan con mayor frecuencia y sus opciones terapéuticas

Es una degeneración que consiste en la disminución del cartílago que recubre las articulaciones y puede tener muchas causas

A menudo, ante un dolor persistente en articulaciones como la cadera el paciente decide consultar al especialista y éste le confirma que se trata de artrosis, sobre todo en adultos mayores. Esta afección es una alteración de la propia articulación. No se trata de un problema general sino que es una degeneración que consiste en la disminución del cartílago que recubre las articulaciones y puede tener muchas causas. Pueden ser de origen traumático, como viejas fracturas o lesiones. Otras pueden ser de tipo ocupacional como sucede en el caso de futbolistas que suelen hacer artrosis de cadera, golfistas que hacen artrosis de codo u operarios que manejan maquinaria de movimientos repetidos pueden desarrollar esta dolencia en manos o muñeca. Es un fenómeno degenerativo.

A partir de cierta edad

Respecto al inicio de esta afección, lo habitual es que empiece a dar indicios de alguna sintomatología partir de los 50 o 55 años. Se presenta, a veces, con dolores articulares mínimos que pueden ser aliviados con un analgésico común y un poco de ejercicio. "No significa que todo aquel que tenga artrosis sea del mismo grado. No obstante, todos tenemos algún grado de degeneración en nuestros cartílagos a partir de los 50", indicó el doctor Carlos Di Stefano, médico especialista recertificado consultor en ortopedia y traumatología, jefe del Servicio de Ortopedia y Traumatología del Sanatorio Otamendi.

A menudo, el sufrimiento o la rigidez limitan las actividades cotidianas como caminar, agacharse o levantar un objeto del suelo de las personas que padecen artrosis. Cuando el malestar persiste en reposo o no se alivia con la medicación analgésica o la terapia física, es probable que la cirugía sea la respuesta. Sin embargo, antes de llegar a este escenario, es importante agotar las alternativas de tratamiento más conservadoras como bajar de peso, hacer fisioterapia, usar bastón o andador para asistir la marcha y la toma de los fármacos adecuados, ya sean analgésicos o antirreumáticos, en el caso específico de padecer artritis reumatoidea.

Agotadas estas instancias, el paciente suele llegar a la consulta del especialista, luego de haberse sometido a tratamientos como medicación analgésica o la indicación de corticoides para el manejo del dolor de sus articulaciones dañadas sin éxito. En esta instancia, el planteo suele ser siempre el mismo: cuándo someterse a una cirugía.

Sin embargo, de acuerdo a la visión del doctor Di Stefano, "el paciente se opera cuando él quiere. Esto, dicho así, puede sonar raro pero el dolor es subjetivo". En este sentido, el experto aclaró que hay personas en las que se puede observar en radiografías que presentan una gran degeneración en la articulación por artrosis en coyunturas como la rodilla o cadera, que son las más habituales en el tratamiento quirúrgico. Sin embargo, aclaró que para muchos de ellos, que pueden manejar su dolor tomando analgésicos, la operación no estaría indicada.

Lo habitual es que empiece a dar indicios de alguna sintomatología partir de los 50 o 55 años

Por el contrario, hay personas que, con una degeneración menor, padecen un dolor que puede llegar a limitarles el desarrollo de sus actividades diarias, los condiciona a no poder caminar más que un par de cuadras o incluso puede llegar a incapacitarlos. Para este último grupo, la respuesta es la operación.

El cambio y su funcionalidad

"El tratamiento quirúrgico de la artrosis, la mayoría de las veces, es protésico. Las más comunes son las prótesis de cadera, de rodilla", indicó Di Stefano. La cirugía de reemplazo articular o artroplastia, es un procedimiento en el que se saca la articulación dañada y se pone una articulación artificial en su lugar. Este tipo de intervención puede aliviar el dolor del paciente y ayudarle a moverse con más facilidad, sentirse mejor y recuperar su calidad de vida. Si bien las caderas y las rodillas son las articulaciones que con mayor frecuencia se reemplazan, también se pueden reemplazar los hombros, los codos y los tobillos.

Este tipo de operación cada vez es más común. Según estimaciones de los Institutos de Salud de los Estados Unidos (NIH), más de un millón de personas se someten a una cirugía de reemplazo de cadera o de rodilla en ese país cada año. Las investigaciones han demostrado que este procedimiento puede ayudar incluso a pacientes de edad avanzada a recuperar movilidad y a sentirse mejor.

En lo que respecta a sus variedades funcionales, hay gran número de clasificaciones y diferencias ya que pueden ser totales o parciales o de distintos materiales y superficies. De acuerdo al especialista, este abanico de posibilidades puede provocar cierta ansiedad en el paciente a la hora de discutir cómo será la suya. No obstante, "si bien el paciente puede decidir cuándo operarse, la elección del material de reemplazo corresponde únicamente al cirujano", destacó el experto.

Más de un millón de personas se someten a una cirugía de reemplazo de cadera o de rodilla en EEUU cada año

Antes de una operación, los pacientes deben realizar una serie de preparativos como las recomendaciones del lavado previo y el uso de una crema nasal para disminuir la colonización de gérmenes como el estafilococo para reducir la posibilidad de complicaciones por infecciones.

Rehabilitación y regreso a la actividad

Siempre se intenta que el paciente se interne un día o unas horas antes de la cirugía, preparado para que tenga la internación preoperatoria más corta posible. Una vez operado, lo habitual en la rehabilitación es que pasado un día pueda sentarse en la cama, que se ponga de pie al día siguiente para que intente caminar por la habitación y, al tercer día, que deambule por el pasillo con la asistencia de bastón o andador para luego volver a su hogar. "Una vez en su casa, el paciente operado continúa su rehabilitación con sesiones de kinesiología, caminando por los ambientes, sentándose y parándose. Pasados los 15 a 18 días de la cirugía, se cita al paciente para quitarle los puntos", indicó el especialista.

El tiempo de demora en recuperar el ritmo normal de la actividad dependerá de la actitud y el tipo de ocupación del paciente. "Si se trata de un abogado o alguien que realiza trabajo de oficina, puede volver al trabajo en la tercera o cuarta semana. Si es un albañil, probablemente este proceso se alargue a tres o cuatro meses hasta que esté en condiciones de volver a una obra a subirse a un andamio", destacó el traumatólogo.

El ejercicio es un componente fundamental para la recuperación, a los pocos días se puede comenzar con un programa progresivo de caminatas y de ejercicios específicos para restaurar el movimiento y fortalecer la cadera. La mayoría de los pacientes que se someten a una artroplastia de cadera experimentan una importante reducción del dolor y una significativa mejora en la capacidad para realizar las actividades de la vida cotidiana. Después de tres a seis meses pueden retomar las actividades normales y hacer ejercicio como caminatas, bicicleta y natación. Sin embargo no se recomiendan deportes de alto impacto como por ejemplo correr.

¿Cuánto dura una prótesis?

En la actualidad, gracias a los avances de la tecnología de los últimos 20 años, han mejorado muchísimo la calidad y los materiales de construcción de las prótesis. "Felizmente podemos decir que la duración de las prótesis ha ido aumentando. Cuando hice el primer año de la residencia, estábamos contentos de decir que podían durar 10 años. Hoy 20 años o más es un tiempo más que razonable para esperar la duración de una prótesis", señaló el doctor Di Stefano al tiempo que advirtió que "no es lo mismo una prótesis en un individuo de 40 años que, por alguna causa haya que operarlo que en una persona de 70 años".

"Hace unos 35 años, cuando empecé mi residencia, a un paciente de lo operaba recién después de los 65 años de edad. Hoy, ese límite se puede disminuir porque contamos con mejores prótesis que, desde el punto de vista tecnológico y biológico, permiten la cirugía en pacientes más jóvenes", resaltó Di Stefano. No obstante, según el especialista, se busca que los pacientes candidatos a esta intervención sean cada vez mayores. Para ello, los especialistas buscan que los pacientes puedan llevar adelante un tratamiento incruento y postergar la cirugía. "El tema de la edad es controversial pero, a partir de los 50 años de edad, si el paciente está dolorido y se encuentra incapacitado, hoy puede ser operado", agregó.

Ante la fractura: ¿Clavo o prótesis?

Una de las principales causas de indicación de la artroscopía es la fractura. Este tipo traumatismos se pueden producir como consecuencia de un golpe o de una caída, en la que el hueso y el cartílago se lesionan y se altera la movilidad de la articulación. Ante esta situación la pregunta frecuente del paciente al especialista suele ser si se le pondrá "un clavo" o si le reemplazaran la articulación dañada que, en el caso de la cadera, puede ser una prótesis. "Hay casos en los que no es posible tratar la lesión con prótesis. Para esos casos, se utiliza lo que genéricamente denominamos 'clavos' que son osteosíntesis, elementos metálicos que se colocan y que, gracias al advenimiento de las nuevas técnicas y controles de intensificación de imágenes dentro de la cirugía, son procedimientos muy poco traumáticos y con un pronóstico muy bueno", detalló Di Stefano.

Una de las principales causas de indicación de la artroscopía es la fractura

"Este tipo de elementos, de acuerdo al experto, se utilizan para tratar las fracturas laterales de cadera. Cuando se trata de una fractura medial será necesario recurrir a una prótesis"", agregó.

Si la prótesis se infecta

En determinados pacientes, cuando presentan una infección en la zona de la operación se les practica una cirugía de revisión en las que se saca la prótesis para poner una prótesis intermedia denominada espaciadora o poner una segunda prótesis. Se trata de intervenciones muy agresivas y, según explicó Di Stefano, hay pacientes que no las pueden tolerar ya sea por su edad o cualquier otra cuestión general. "Para muchos de estos pacientes, acudimos al infectólogo para tratar de individualizar el germen para determinar si se puede indicar un tratamiento antibiótico. Si no hay dolor, la prótesis funciona bien y no lesiona el hueso, muchas veces se puede mantener, sin la necesidad de someter a la persona a una nueva operación", sintetizó

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