En promedio, una persona tiene alrededor de veinte lunares distribuidos entre la cara y el cuerpo; cuál es el mejor método para controlarlos y cómo prevenir lesiones. En promedio, una persona tiene 20 lunares en todo el cuerpo

La sobre exposición al sol, frecuente y repetida, es una de las principales causas del cáncer de piel. Por eso, protegernos tanto de los rayos UVA (responsables del envejecimiento prematuro de la piel) como de los UBV (cuya radiación penetra las capas celulares más profundas de la epidermis y provoca quemaduras) es la mejor medida de prevención. Detectado a tiempo, aseguran los expertos, el 90 por ciento de los casos de cáncer de piel puede ser tratado.

Aunque para entender mejor sobre el tema conviene diferenciar tres distintos tipos de lesiones: El carcinoma, que representa el 90% de los casos de cáncer de piel y es causado, principalmente, por la exposición al sol frecuente y repetida durante la adultez. La queratosis actínica y solar, una lesión áspera al tacto que tiende a recurrir en la superficie de la piel y que indica que la misma ha perdido su habilidad natural de protegerse contra los rayos UV. Con el paso de los años, puede llegar a transformarse en algún tipo de cáncer de piel. Y, por último, el melanoma, un tumor maligno que puede aparecer como resultado de exposiciones abruptas al sol y que suele tomar la forma de manchas marrones u oscuras en una piel sana. En el 35% de los casos, según distintos estudios internacionales, el melanoma se desarrolla a partir de lunares pre-existentes.

Entonces, ¿cuándo un lunar debe preocuparnos?. En general, una persona tiene alrededor de veinte lunares distribuidos entre su cuerpo y rostro, aunque cuantos más tiene, claro, mayor es la chance de desarrollar un cáncer de piel. Al nacer, los bebes no tienen lunares, comienzan a aparecer entre los seis meses y el año y continúan hasta la adultez.

Por eso, desde la semana pasada y hasta el 31 de enero del año próximo, La Roche-Posay impulsa la campaña Skin Checker, con el fin de que cualquier persona pueda chequear sus lunares, y también los de su círculo íntimo para detectar irregularidades y sospechas. "Es una regla nemotécnica empleada en todo el mundo [divulgada por La Fundación del Cáncer de Piel] , fácil de recordar y de poner en práctica -dice la dermatóloga Cristina Borroni, especialista del Hospital Italiano y asesora de la firma La Roche-Posay. Sólo hay que recordar las letras ABCDE y seguir los cinco pasos".

A

Asimetría. Al dibujar una línea imaginaria por la mitad, ambos lados deben ser iguales, simétricos. Por el contrario, si presentan asimetría es una señal de alerta.

B

Bordes. Debe tener bordes suaves, parejos, a diferencia de los melanomas. Si tienden a ser desparejos o aparecen como dentados, no es una buena señal.

C

Color. La mayoría de los lunares son de color pleno, usualmente una sola tonalidad de marrón. Si existe una variedad de colores es otra señal de atención. Pueden aparecer diferentes gamas de marrones o negro. Un melanoma también puede ser rojo, blanco o azul.

D

Diámetro. Los lunares suelen tener un diámetro pequeño. En el caso de que superen los 6 mm; más grandes que las gomas de borrar que vienen incorporada en algunos lápices, hay que consultar.

E

Evolución. Los lunares se conservan iguales a lo largo del tiempo. Cualquier cambio en la forma, color, relieve o algún otro síntoma como sangrado o picazón es señal de peligro.

La consulta médica, fundamental

"No es necesario reunir dos o tres de las cinco señales de alerta para consultar. Con una sola irregularidad que uno mismo detecte debe hacer al consulta", insiste Borrini. Con el hashtag #ConvertiteEnUnSkinChecker, la firma propone darle mayor difusión a la campaña y aprovechar la época del año con mayor exposición al aire libre para alertar sobre el correcto uso del protector solar, independientemente de cual sea la marca. "La gente suele ponerse menos cantidad de lo que corresponde y muchos se ponen el protector recién cuando llegan a la playa en lugar de hacerlo una media hora antes, como mínimo. Tampoco se lo renuevan cada dos horas y, aunque los médicos insistimos con el tema, la mayoría permanece expuesto al sol en los peores horarios, de 10 a 16", dice Borrini.

Un buen hábito para adoptar con respecto a la cantidad justa de protector es el que recomienda que un adulto medio en traje de baño debe aplicarse, como mínimo, 12 medidas del tamaño de media cucharadita (2.5 mL) de té, del siguiente modo: dos medidas en cara y cuello; cuatro medidas en brazos y hombros, una medida en el tórax y otra medida en la espalda; cuatro medidas en piernas y empeine.

Otras buenas conductas, sobre todo durante el verano, es reducir la exposición de los niños al sol -ya que el 80 % del daño causado ocurre antes de los 18 años-, usar remera, sobrero y anteojos cuando estamos al aire libre, y elegir factor de protección alto.

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