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NUTRICIÓN

  • Dieta argentina: menos carne roja y más azúcares

    Cambiaron los hábitos de consumo; el 58% de los argentinos tiene problemas de sobrepeso u obesidad

    La ola creciente de obesidad alarma a los epidemiólogos y ocupa a los investigadores clínicos, pero las controversias arrecian en torno de sus causas. Es más: el resultado de nuevos estudios y metaanálisis (revisión de varios trabajos científicos sobre un mismo tema) contribuyen a la confusión general al relativizar premisas que se daban por válidas; como por ejemplo, el rol de la actividad física en el descenso de peso.

    En este escenario cambiante, un investigación sobre el consumo aparente (analizado a partir de balances de alimentos reportados por la FAO) aporta nuevas pistas para responder el interrogante que desvela a los sanitaristas: ¿qué origina el veloz crecimiento de la obesidad? En especial: ¿Es el aumento de la ingesta o el tipo de alimentos que comemos?

    Uno de los hallazgos del trabajo sorprende: contrariamente a lo que podría pensarse, en promedio, hoy los argentinos ingerimos casi la misma cantidad de calorías que hace 50 años.

    "El consumo aparente de calorías diarias por persona casi no mostró diferencias entre el principio y el fin del período de estudio -sostiene Martín Silberman, que volvió a la Argentina después de trabajar durante varios años en la Universidad Autónoma de México-. Pasó de 3100 a 3150."

    Según destaca Silberman, los azúcares, grasas y aceites son los principales componentes utilizados en la elaboración de alimentos procesados y ultraprocesados. La industrialización, la urbanización, el desarrollo económico y la globalización de los mercados generaron cambios cualitativos en la producción, el procesamiento, la distribución y la comercialización de alimentos.

    El aumento en el consumo de azúcar se relaciona con la cantidad de productos procesados que llegó al mercado en las últimas décadas. Debido a su versatilidad, el azúcar se utiliza en la fabricación de refrescos, para estabilizar el contenido químico de la sal, reducir la acidez de los alimentos, retardar el endurecimiento del pan e inhibir el crecimiento bacteriano (funciona como conservante).

    "En el presente estudio, fue evidente que el consumo de azúcar en la dieta superó incluso al de carne de vaca -afirma el científico-. El alto consumo de azúcares, que excede los requisitos de energía del cuerpo, se refleja en mayores depósitos de grasa, un condicionante para la obesidad, la hipertensión y la diabetes. Además, el azúcar altera el ciclo de hambre/saciedad, produce dependencia y provoca problemas homeostáticos en el organismo."

    Añade que "el otro adyuvante en la elaboración de productos alimenticios procesados son los aceites vegetales; durante el período de estudio, el consumo aparente de aceites vegetales más que se duplicó, de 195 kcal/persona/día en 1961, a 400 kcal/persona/día en 2001. El de aceite de soja aumentó de 0,3 kcal/persona/día a 55 kcal/persona/día; y el de aceite de girasol aumentó casi 40%. Estos dos ingredientes (azúcar y aceites vegetales), solos o en combinación, están presentes en prácticamente todos los alimentos procesados".

    Para Julio Montero, médico nutricionista y ex presidente de la Sociedad Argentina de Obesidad y Trastornos Alimentarios, a pesar de las limitaciones que presenta tener que manejarse con "consumo aparente" (es decir, a partir de datos de hojas de balance), el trabajo refleja la realidad alimentaria de la Argentina y su relación con el cambio epidemiológico en la morbimortalidad de la población.

    Según el especialista, un análisis más fino exigiría tener en cuenta otros datos de interés. "Por ejemplo, discriminar el consumo de jarabe de maíz de alta fructosa o los diferentes lácteos expresados como leche -sugiere Montero-. Otra debilidad es que se excluyen del análisis la sal y otros aditivos, como edulcorantes no energéticos, emulsionantes, conservantes, etcétera, cuyo consumo es inimaginable. Por esta misma razón las golosinas, la «chatarra alimentaria» y otras combinaciones que tienen «valor agregado» se hacen invisibles."

    Por otro lado, subraya Montero: "Si bien la mayor parte de las calorías son de origen vegetal (expresadas como «trigo»), no provienen sustancialmente de tejidos vegetales (legumbres, hortalizas y frutas), sino de subproductos de cereales cuyo consumo se viene incrementando. Esto fue deteriorando el valor nutricional en favor del valor energético".

    "Harinas más azúcares son contribuyentes mayores de calorías, más de 2/5 de las calorías totales (que podrían llegar a la mitad del total si se les suman las calorías vacías de los tubérculos feculentos). Hortalizas, legumbres y frutas cedieron su espacio a los derivados de los cereales (harinas) y a los azúcares", destaca.

    En contraste, plantea que "los productos animales más abundantes representan menos de 1/5 (20%) de las calorías en forma de alimentos reales, altamente nutritivos, equilibrados y completos, y los lácteos, 10%. Los tejidos animales, a pesar de la «subvención nutritiva» que están haciendo, hoy siguen siendo combatidos".

    Otro de los hallazgos alcanzados en esta investigación científica es "el notable aumento del consumo de aceite de girasol, que casi se duplicó y tiene influencia en la producción de inflamación y posible participación en el riesgo cardiovascular por desequilibrio con los ácidos grasos omega 3 [que se encuentran en algunos pescados y en las nueces, por ejemplo]", explica Montero.

    Todo esto sugiere que en las modificaciones de la dieta y no, estrictamente, en el número de calorías se encuentra una parte importante de la respuesta a la creciente epidemia de obesidad. "Desde una lógica biológica el organismo se comporta como una unidad y la proporción grasa corporal/tejidos no grasos, no sólo depende del exceso de calorías ingeridas, sino de su naturaleza (calidad) y de las asociaciones con aditivos que determinan sus efectos metabólicos y adictivos", manifiesta Montero.

    Y continúa Silberman: "A lo largo de las últimas décadas aumentaron la oferta y el acceso a determinados alimentos, pero disminuyó mucho la variedad. Las frutas y verduras son un consumo casi marginal, igual que las legumbres. La carne de vaca disminuyó casi un 30% y fue reemplazada por la de pollo. Nosotros notamos que todo esto está vinculado con ciclos económicos".

    "Cuando hay caída del salario se consumen más alimentos procesados, más azúcares y más grasas. Cae el consumo de carne y ya no se recupera. Queremos mostrar que la solución a la obesidad no va a estar en el individuo, porque es más fácil acceder a alimentos no naturales, que satisfacen más, que a los saludables", concluye.

CARDIOLOGÍA

  • En el país se registran cuatro muertes súbitas por hora

    La muerte súbita, que en la Argentina es responsable de cuatro muertes por hora, muchas veces afecta a personas que tienen corazones estructuralmente normales o sin problemas visibles pero que sí padecen trastornos eléctricos primarios, alertó el cardiólogo infantil José Moltedo, quien precisó que según estadísticas internacionales la mitad de los pacientes tuvo "avisos" antes de morir, como desmayos frecuentes, palpitaciones o dolores de pecho.

    La muerte súbita es el deceso de una persona de manera inesperada, independientemente de su edad y en ausencia de signos o síntomas de algún problema médico.

    "Si tenemos en cuenta que la mitad de los pacientes que presenta muerte súbita tuvo síntomas premonitorios, eso quiere decir que el cuerpo en cierta forma dio avisos. Sin embargo, eso no ocurre en la mayoría de los casos sino fundamentalmente durante la práctica de deporte, cuando es más común que aparezcan desmayos, palpitaciones o dolores en el pecho", señaló a Télam Moltedo.

    El médico enfatizó en que "esos signos de alerta, aparezcan cuando se está haciendo ejercicio o no, son suficientes para realizar una consulta inmediata con el especialista".

    En el mundo mueren 17 millones de personas a causa de afecciones cardiovasculares y el 10% corresponde a muerte súbita, casos que suelen duplicar a los decesos por sida, cáncer de mama y de pulmón.

    "Si bien los episodios de muerte súbita son mucho más frecuentes en adultos, en los últimos años hubo varios casos en deportistas jóvenes que tuvieron repercusión en los medios", recordó Moltedo, quien señaló que en cambio la incidencia de muerte súbita en niños oscila entre uno y seis chicos por cada 100.000 al año y que la mayoría de las veces se da entre el nacimiento y los 18 años.

    El especialista apuntó que la incidencia es por lo general mayor en pacientes de hasta 35 años, "porque luego de esa edad las patologías están más relacionadas con la vejez".

    "La causa de muerte súbita más frecuente en niños son los problemas cardíacos, que pueden ser catalogados en distintos tipos, como por ejemplo un engrosamiento anormal del músculo cardíaco que se llama miocardiopatía hipertrófica y conlleva riesgo variable", dijo.

    Moltedo comentó que muchas veces el fallecimiento repentino se da en personas con corazones estructuralmente normales que no tienen problemas musculares ni vasculares ni nada microscópicamente visible, pero que sí tienen trastornos eléctricos primarios.

    "Lo que lleva a la muerte es una arritmia muy rápida de los ventrículos que se llama fibrilación ventricular, causada por defectos en los impulsos eléctricos y que genera la muerte independientemente de la causa subyacente", explicó.

    Agregó que otra de las patologías que puede generar muerte súbita son las cardiopatías congénitas, por lo que antes de realizar deportes de alto rendimiento hay que hacerse un chequeo médico completo.

    "Algunos creen que la realización de un ecocardiograma y un electrocardiograma son un cheque en blanco para que no les suceda nada malo, pero los métodos de screening tienen limitaciones, por lo que la muerte súbita puede ocurrir aunque esos estudios hayan dado bien", remarcó Moltedo.

    El especialista destacó además la importancia de la capacitación en Reanimación Cardiopulmonar (RCP), que ayuda a prevenir y evitar estos episodios.

    "Podemos hacer mucho más para prevenir los resultados fatales frente a los episodios de la muerte súbita. Lo principal es que la gente se capacite y certifique en RCP para que tanto en la calle como en cualquier sitio puedan asistir al paciente de forma urgente", dijo.

    Recordó que un minuto de demora en la atención significa un 10% menos de chances de sobrevida, por lo que "la intervención rápida puede salvar a las personas en un 90% de los casos".

    "Debemos recordar que el 50% de los pacientes que tienen muerte súbita extrahospitalaria son por infarto agudo de miocardio y que de ese porcentaje, más del 90% no llega a tiempo al hospital. Por eso insistimos en la atención primaria urgente cuando el hecho ocurre fuera de una institución médica, donde son los eventuales testigos quienes deben llamar de inmediato al sistema de emergencias y tratar de mantener al paciente con vida mediante las técnicas de RCP", explicó.

NUTRICIÓN

  • 9 causas emocionales que pueden hacerte comer en exceso

    Pueden ir desde comer por ansiedad, calmar una profunda insatisfacción, episodios de tristeza, hasta historias de abuso en la infancia, o experiencias de abandono.

    Comer emocional consiste en utilizar la comida para distraer o anestesiar estados emocionales intensos. 

    Ana tiene 25 años y creció en una familia de adictos. Su madre lo es con el alcohol y con la obsesión por verse delgada. Su hermano mayor con la cocaína. Ana (que es el nombre de fantasía que ella eligió para contar su historia) recuerda que desde muy chica la obligaban a hacer dieta.

    Como su mamá consideraba que ella estaba excedida de peso, le controlaba el tamaño de todo lo que comía. Siendo una nena, no entendía por qué cuando sus amigos comían golosinas y chocolates, ella solo podía comer manzana. Hasta que empezaron las burlas y cargadas de sus compañeros, a las que respondía con ira, para después sentirse culpable y con todo el dolor en su corazón. Ya en la adolescencia empezó a revelarse a los mandatos de su madre.

    Sentía mucho enojo por cómo había sido su infancia. Encontró en la comida una manera de escabullirse del mismo. De a poco fue subiendo de peso, y para controlarlo, sin saberlo, desarrolló una bulimia. A los 16 años entró en un estado de depresión tal que la hizo abandonar el colegio, y a ella misma. Hasta que tuvo la intención de cambiar y fueron estas palabras de su terapeuta la que la hicieron darse cuenta de lo que le estaba pasando: “lo que pasa es que lo que querés no es vaciar tu estómago, lo que en realidad estas buscando es vaciar tu memoria”.

    Muchas de las personas que llegan a las consultas de nutrición pidiendo ayuda por sus desórdenes con la comida, presentan historias muy diversas, y algunas son tan impactantes como la historia de Ana. En estos casos el acto de comer, resulta la manera de evitar conectarse con tanto dolor, que por no ser tramitado se transforma finalmente en sufrimiento.

    Las situaciones pueden ir desde comer por ansiedad, calmar una profunda insatisfacción, episodios de tristeza, hasta historias de abuso en la infancia, o experiencias de abandono.

    ¿Qué es comer emocional? Comer emocional consiste en utilizar la comida para distraer o anestesiar estados emocionales intensos. Algunas personas eligen el alcohol, el tabaco, las drogas o las compras compulsivas buscando alivio. De todas formas, el regulador emocional más elegido sigue siendo comer.

    ¿Cómo se relacionan las emociones y la comida? Es fundamental entender que el vínculo que establecemos con la comida no es otra cosa que nuestra forma de percibir el mundo todo. La relación con la comida es el espejo de nuestra relación con nuestra vida. Para poder transformar un desorden de la conducta alimentaria, el aprendizaje de habilidades para la gestión de las emociones resulta imprescindible, además de desarrollar la capacidad para sentirlas y expresarlas a través de la palabra, ejercitando paralelamente, la capacidad de autodominio.

    Entre las causas emocionales que pueden llevarnos a comer en forma automática podríamos mencionar.

    -Comer por estrés: El masticar supone un gasto de energía y al implicar una forma de desgarrar y triturar (actividad vinculada a la agresión) se transforma en una forma de reducir la ansiedad, forma rápida y pasajera pero al alcance del paciente.

    -Comer por tristeza: Algunas personas presentan un estado de ánimo caído, sin entusiasmo para realizar tareas habituales, que notan como instintivamente aumenta su deseo de consumir chocolate, alimentos estimulantes, carne y otros productos ricos en proteínas e hidratos de carbono. Estos alimentos tienen en su composición química elementos que aumentan los niveles de serotonina, neurotransmisor que se encuentra disminuido cuando el ánimo está deprimido.

    -Comer por insatisfacción: Si tenemos en nuestro interior una sensación de vacío, intentamos llenarlo, y comer es una forma fácil de hacerlo. El hecho cierto es que la comida nos distrae y produce una sensación de bienestar breve y fugaz, un efecto pasajero: luego de un rato volvemos a sentirnos como antes.

    -Comer en exceso por carencia afectiva: En un intento de recrear episodios felices de la propia historia vinculados en general a la madre nutricia.

    -Comer en exceso por placer: Personas que han quedado fijadas al placer vinculado a la oralidad (fumar, tomar, comer) y no han podido descubrir otros estadios de placer.

    -Comer en exceso por bronca: Es el daño volcado sobre sí misma/o en una suerte de autodestrucción. Podríamos arriesgar a decir que el caso de Ana se encuadraría dentro de este tópico.

    -Comer en exceso como forma de castigo: Una manera de provocar el aislamiento por no sentirse merecedor/a de afecto. Siente culpa por algo que hizo o pensó, y se castiga engordando.

    -Comer en exceso por miedo: Como modo de protegerse dentro del cuerpo, (miedo a dejar de ser niña, miedo a mostrarse deseada, miedo a tomar responsabilidades) -Comer en exceso por influencia de los seres queridos: El temor a la desnutrición o el mito que afirma que la gordura es sinónimo de salud.

    Resulta imprescindible revisar nuestras experiencias, nuestro sistema de creencias y lo que pensamos. Cambiar nuestro modo de pensar es cambiar lo que sentimos y hacemos. Darnos cuenta del modo en que nos hablamos resulta un modo de reconectarnos con nuestro mundo interno.

    La práctica de la atención plena -MINDFULNESS- es una manera innovadora para aprender a observarnos en nuestra integridad, Pensar -Sentir – Hacer.

    Descubrir nuestros condicionamientos, pensamientos automáticos negativos, estado de ánimo, emociones, deseos, impulsos, significará una gran opción para trabajar en nuestra propia transformación.

    Hoy Ana entiende que todo es un proceso casi artesanal de cambio de hábitos, y que lo importante no es hacer dieta, sino aprender a comer, que es uno de los principales aspectos que la llevará a estar saludable, no simplemente flaca como toda su vida fue forzada a ser.

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1. Don Quijote - Personaje de "Historia Clínica"

1.0 Capitulo AMOR libro "Ellas"

1.1 Drogas peligrosas

1.2 AMOR - Libro "Ellas"

1.3 Libro "ELAS"

1.4 Cefaleas

1.5 Dolor precordial

1.6 Enfermedades del Aedes Aegypti

1.7 El Estrés Electoral

1.8 Concientización del Cáncer de Pulmón

1.9 Los Argentinos tomamos poca agua

2. Estrés

2.0 Brote Psicótico

2.1 Embutidos en la mira

2.2 Meditación en las escuelas

2.3 EPOC

2.4 Cancer De Mama

2.5 Historia Clinica de Tita Merello

2.6 Edema en miembros inferiores

2.7 Consejos nutricionales

2.8 Historia Clinica de Sarmiento

2.9 Hipertensin arterial relacionada con enfermedades autoinmunes

3. Electrocardiograma

3.0 Células cardíacas

3.1 Burn Out en los médicos

3.2 Trastorno afectivo estacional

3.3 Semana de la lactancia materna

3.4 Enfermedad de Parkinson

3.5 Relajación psicofísica y meditación

3.6 Comida y emociones

3.7 40º Aniversario Fundación Favaloro

3.8 Cirugía Estética

3.9 Culebrilla" mitos y verdades

4. Control ginecológico

4.0 Emociones

4.1 Arritmias

4.2 ¿Qué es el EPOC"

4.3 Intensa-Mente de Disney

4.4 La vida social es clave para la salud

4.5 Ventajas de la sopa

 
AGENDA
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